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sábado 19 de diciembre de 2009

IPCC y revisión por pares

He tardado mucho tiempo en escribir este artículo porque me he resultado difícil. En principio pensaba basarme en la conferencia que pronuncié en la FEMP el pasado mes de noviembre sobre Urbanismo y Cambio Climático. Pero luego me pareció que como se aproximaba la Cumbre de Copenhague, podría reconducir el tema en este sentido. El problema es que me puse a buscar información y encontré un asunto que siempre había dejado a un lado (pero que es el apoyo directo de toda esta cuestión): el IPCC, siglas en inglés del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (Intergovernmental Panel on Climate Change). Y digo problema porque de inmediato lo relacioné con la investigación “científica”, sus filias, sus fobias y sus desvaríos. La consecuencia fue que todo lo demás quedó en un segundo plano y me centré en tratar de conseguir una explicación lo más racional posible sobre la organización, funcionamiento y significado de la producción de informes de este organismo. Claro que antes tuve que desentrañar el complicado laberinto de siglas en que se desenvuelven estas cuestiones y que hacen todo todavía más complicado. Pienso que tan sólo este objetivo (el de desentrañar las siglas) tiene ya de por sí interés.

IPCC, 2007, Informe del Grupo de Trabajo I
Imagen de
IPCC AR4 Base de Ciencia Física


El IPCC fue creado en el año 1988 por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y participan los estados miembros de ambas organizaciones. Su finalidad no es realizar investigación directa sino elaborar informes basados en investigaciones ya realizadas. Se apoya básicamente en aquellos trabajos que están sometidos al sistema llamado de revisión por pares (peer review). Dado que esta forma de controlar la calidad de los trabajos es ya tópica en la investigación científica y parece que todo aquello que se somete a este sistema es la verdad absoluta me gustaría dedicar algunas líneas a su análisis. Su fundamento consiste en someter el trabajo, frecuentemente un artículo para publicar en una revista especializada o un proyecto destinado a conseguir financiación, al análisis de uno o más expertos en la materia (normalmente dos o tres). Este proceso tiene varios puntos críticos que me gustaría comentar.

Equilibrio anual y mundial de energía
Imagen de
IPCC AR4 Base de Ciencia Física


El primero se refiere a la selección de los revisores. Se supone que han de ser conocedores del área de conocimiento del trabajo a evaluar, por lo menos de la misma categoría científica del autor o autores del trabajo y que no tengan ningún conflicto de intereses con ellos. Si a esto añadimos que normalmente se trata de una labor no remunerada y que además, desde el punto de vista ético, siempre existe el peligro de que se les pueda acusar de aprovecharse de las ideas contenidas en la investigación, ya puede comprenderse la dificultad de encontrar revisores. Esta dificultad es un inconveniente muy importante de este método de evaluación. Durante bastantes años he dirigido la revista de Cuadernos de Investigación Urbanística que, en su última etapa ha adoptado este sistema y tengo muy claro que esta es una dificultad a veces casi insalvable y que imposibilita, en algunos casos, una correcta evaluación ya que hay que recurrir a revisores no totalmente idóneos para conseguir, por lo menos, un arbitraje que permita tener una idea del interés y rigor del trabajo. En algunas revistas, para salvar esta dificultad se le solicitan al autor o autores nombres de personas que entienden podrían evaluar el trabajo (!)

Sistema climático, procesos e interacciones
Imagen de
IPCC AR4 Base de Ciencia Física

Normalmente el artículo a evaluar se envía al revisor de forma anónima pero es inevitable que, en determinadas áreas de conocimiento, simplemente con la lectura de la primera página el revisor ya sepa quien es el investigador o el equipo que lo ha redactado. Igualmente, en la mayor parte de los casos, también los revisores están protegidos por el anonimato y, de cualquier forma, no conocen quienes son los otros árbitros. De forma que este procedimiento de arbitraje no es por acuerdo como el que se puede adoptar en un tribunal sino por “discrepancia”. Hay que decir que el anonimato del revisor es un arma de doble filo ya que, por un lado, le protege de manifestarse libremente pero, por otro, tapa con un manto de obscuridad cualquier anomalía o informe interesado que se produzca en la evaluación. Es verdad que, para eso está la confrontación con el resto de evaluaciones. Pero en determinadas ocasiones cuando el resto de revisores hacen una evaluación “media”, el informe del evaluador “interesado” puede ser determinante. Por eso en algunas revistas se empieza a incluir no sólo el artículo tal y como queda la final, sino también las evaluaciones firmadas y el original. De forma que las evaluaciones pasan a formar parte del mismo y los evaluadores adquieren casi la categoría de coautores.

Modelo simplificado del efecto invernadero
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IPCC AR4 Base de Ciencia Física


De cualquier forma la decisión final sobre la publicación corresponde al editor (normalmente el Consejo de Redacción) y aquí hay otro problema. En algunas publicaciones o, por ejemplo comunicaciones presentadas a Congresos, un exceso de buenos originales hace que se queden fuera algunos trabajos que cumplen de sobra los mínimos para ser publicados. Y en otros casos se acepten sin cumplir claramente estos mínimos. Incluso en una misma revista esto puede depender del momento temporal específico. Para terminar el tema de la revisión por pares me gustaría mencionar otra cuestión que es la relativa al propio informe. Típicamente la conclusión de la evaluación puede ser de tres formas: admitir íntegramente el trabajo, rechazarlo, o devolverlo al autor acompañado con una serie de recomendaciones para que lo modifique. Se supone que si lo modifica en el sentido propuesto ya se puede publicar. En algún caso me han llegado trabajos para su evaluación en la que el editor ofrecía una cuarta alternativa: que el autor lo revisara a fondo para ser sometido a otro proceso de revisión con los antecedentes del arbitraje anterior.

Gases efecto invernadero, últimos 2000 años
Imagen de
IPCC AR4 Base de Ciencia Física


En definitiva, se trata de un sistema claramente imperfecto pero que, como en el caso que siempre se ha dicho de la democracia, es el menos malo de los posibles. Lo que quiero decir con ello es que hay que admitir, con reservas, que existe una cierta certeza de que las ideas contenidas en estos trabajos sometidos a revisión por pares no son un montaje interesado. Ello no significa que no se puedan producir anomalías (incluso que se produzcan de forma sistemática) pero, por lo menos, indican un cierto control de calidad del trabajo que se sitúa en un ámbito distinto al de un artículo de un periódico (casi enteramente basado en la ética del periodista) o de lo que se escribe en miles de blogs o páginas web en la red. Sin embargo esta es sólo la primera parte. La segunda es la publicación en sí. Es decir, el someter ante la comunidad científica el trabajo y su valía. Esta debería de ser la verdadera prueba de fuego. Por desgracia, muchas veces es muy complicado acceder a los datos de partida o reproducir el experimento en unas condiciones similares, de forma que la certeza absoluta está excluida del método. Mejor sería hablar de probabilidades.

Nivel medio del mar y su proyección futura
Imagen de
IPCC AR4 Base de Ciencia Física


Bien, con base en investigaciones sometidas a este sistema, el IPCC desde su creación ha elaborado cuatro informes. El primero, First Assessment Report (FAR) de 1990 sirvió de base a la Convención Marco sobre el Cambio Climático (CMCC) de 1994. El segundo, Second Assessment Report (SAR) de 1995, se utilizó para interpretación de las propuestas de la CMCC y también como material de trabajo para el Protocolo de Kyoto. El tercero, Third Assessment Report (TAR) se publicó en 2001. Y el cuarto, Assessment Report 4 (AR4) de 2007 es el que, con una pequeña actualización en 2009 ha servido de base para los trabajos de la Cumbre del Cambio Climático de Copenhague. Ya puede comprenderse la extraordinaria importancia que han tenido (y tienen) estos informes y las implicaciones de todo tipo que se derivan de sus conclusiones. En 1992 se publicaron informes suplementarios. Además existen trabajos especiales destinados a temas concretos como Usos del Suelo, Aviación, etc., Guías e Informes metodológicos. A su vez cada uno de los cuatro informes de evaluación se acompañan de los correspondientes a los tres grupos de trabajo: evaluación científica, impactos y mitigación.

Imagen de la página del IPCC

El AR4 se puede encontrar ya traducido al español en esta página del IPCC. Consta de un Informe de Síntesis, una Base de Ciencia Física, un volumen de Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad y otro de Mitigación de los efectos del Cambio Climático. Todos tienen un altísimo interés y recomiendo su lectura. Particularmente para aquellos que nos dedicamos a la planificación y la arquitectura, el publicado por el grupo de trabajo III referente a la Mitigación plantea cuestiones importantes. Me parecen de lectura necesaria los apartados 5 (Sector del transporte y su infraestructura), 6 (Sector de edificios residenciales y comerciales) y 10 (Sector de gestión de desechos). Pero es en el informe de síntesis donde se establecen los principios de la discusión.

Informes de los grupos de trabajo II y III del IPCC
Imagen de la
página del IPCC


Básicamente existen dos afirmaciones que podrían resumir todo su planteamiento. La primera es que se está produciendo una modificación en el clima terrestre, y la segunda es que esta modificación está originada por causas humanas. En la literatura referente a esta cuestión parece que la expresión “cambio climático” se reserva para el cambio producido por causas humanas mientras que “variedad natural del clima” se refiere a causas naturales. Ahora no es momento de discutir si las causas humanas no son naturales, etc., pero parece que se va asentando esta distinción. Sobre todo desde que en el artículo 1 de la CMCC se lee: “Por cambio climático se entiende un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables”. A veces, probablemente, para que aparezca la distinción con mayor claridad, se habla de “cambio climático antropogénico”. Este cambio climático no sólo se manifiesta en lo que se ha venido llamando calentamiento global sino en todos los demás factores del clima tales como precipitaciones o soleamiento.

Cambio en la temperatura, finales del siglo XXI
Según el
Informe de Síntesis AR4 del IPCC


¿Cómo ha llegado el IPCC a estas conclusiones? Mediante la aplicación de modelos a los datos obtenidos por otros y sometidos al sistema de revisión por pares. El clima es uno de los sistemas más complejos y su estudio mediante modelos es la metodología más adecuada que, hasta el momento, han encontrado los climatólogos. Sin embargo esta técnica trae consigo, inevitablemente, la posibilidad de planteamientos alternativos de los que se derivan conclusiones distintas. De tal forma que la hipótesis fundamental del IPCC ha sido cuestionada desde el momento mismo de su propuesta. Esta controversia ha tenido dos momentos críticos. El primero se refiere a la discusión sobre el gráfico llamado del “palo de hockey”. Y el segundo a la filtración de cientos de correos electrónicos de investigadores de la Climatic Research Unit (CRU) departamento de la Universidad inglesa de East Anglia, episodio conocido como “Climagate”.

Gráfico del MBH98
Imagen base de
Wikipedia


En los años 1998 y 1999 Michael Mann, Raymond Bradley y Malcolm Hughey firman un trabajo (MBH98) en el que reconstruyen las temperaturas de la Tierra en los últimos mil años. El artículo en inglés se puede encontrar aquí. En el gráfico resultante puede verse como las temperaturas presentan un comportamiento bastante homogéneo hasta llegar al último siglo en el que se disparan semejando la figura de un palo de hockey puesto en horizontal. Pues bien, este trabajo influye de forma notable en los acuerdos del Protocolo de Kioto y en el tercer informe del IPCC. Para su reconstrucción de las temperaturas el MBH98 utiliza medidas termométricas sólo para el siglo XX (que es cuando existen) y, para el resto del período utiliza sistemas indirectos como el crecimiento de los anillos de los árboles, núcleos de hielo, perforaciones de los corales, etc. Sin embargo, el propio IPCC en sus informes de 1990 (FAR) y 1995 (SAR), identifica dos sucesos climáticos en el pasado milenio. El primero, conocido como “El período cálido medieval” (PCM) del año 800 al 1300, y el segundo “La pequeña edad del hielo” (PEH) desde el 1300 al 1900, que desaparecen o son irrelevantes en el MBH98. A pesar de ello, y se supone que basándose en evidencias científicas, el informe del IPCC del 2001 (TAR) consagra el MBH98 como esencial para sus planteamientos olvidándose de los PCM y PEH.

Versión de McIntyre y McKitrick, según Tim Patersson
Imagen de
Estrucplan


El 28 de octubre de 2003 en Energy and Environment Steve McIntyre y Ross McKitrick publican un artículo en el que pretenden demostrar que el MBH98 es cualquier cosa menos un trabajo científico. Sus apreciaciones (en inglés) pueden leerse aquí. Según Tim Patersson: “Corrigiendo y actualizando la base de datos 'proxy' usada por Mann y sus coautores, y luego repitiendo la metodología de Mann, McIntyre y McKitrick mostraron que el estudio MBH98 de hecho revela que la tendencia de las temperaturas de fines del siglo 20 en el hemisferio Norte no es excepcional cuando se la compara con los siglos anteriores. Al hacerlo, ellos demostraron que el llamado “riguroso proceso de revisión” del Informe 2001 del IPCC fracasó de manera miserable, dándole a un trabajo altamente fallido una prominencia central en su Informe 2001 del IPCC” ("El funeral de Kioto", Financial Post, October 29, 2003).

Serie de temperaturas de Tingley y Huybers
Imagen base de
Scientific American


Pero la cuestión no termina aquí. Hace un par de meses Tingley y Huybers han publicado en Scientific American un artículo que demuestra, mediante una metodología distinta, que las conclusiones del MBH98 no estaban muy descaminadas. Esta investigación se centra en los últimos seiscientos años y afirma que, a pesar de que existe una variabilidad no detectaba por el MBH98 correspondiente a los quinientos primeros años, confirma el aumento de temperaturas experimentado en el siglo XX (hasta tal punto que el decenio más caluroso ha resultado ser 1990 y el año 1995) y que, muy probablemente, el cambio climático sea el resultado del creciente consumo de petróleo. Y esto seguro que no ha terminado aquí. Existe una controversia científica evidente, solapada con otra de carácter político e ideológico muchas veces sustentada por determinados medios de comunicación. Esto es muy evidente en el segundo de los momentos críticos a los que aludía al comenzar el artículo. Lo que se conoce con el nombre de “Climagate” aunque debido a que se trata, desde mi punto de vista, de un burdo intento de manipulación, le voy a dedicar poco espacio.

“Climagate” y teoría de la conspiración
Imagen de
Liberación Ahora

En noviembre de 2009 uno de los servidores de la CRU de la Universidad de East Anglia situada en Norwich (Inglaterra) se supone que fue hacheado. “Alguien” (no se sabe si un miembro de la propia Unidad o ajeno a la misma) difundió alrededor de 60 megabytes de archivos confidenciales, incluyendo más de mil correos electrónicos. Los opositores a la teoría del Cambio Climático dicen que hay pruebas abundantes de la manipulación de datos. El Director de la CRU dice que son ridículas las afirmaciones a este respecto y, en general, algunos de los científicos implicados entienden que la mayor parte de las citas están sacadas de contexto y, en muchos casos, dicen justamente lo contrario de lo que los opositores de la teoría dan a entender. Todos los que nos hemos dedicado a la investigación sabemos como se desarrolla en equipo un trabajo de este tipo, como se van cambiando las hipótesis iniciales, como se intentan probar las contrarias para validad las originales, etc. Además, el hecho de que se hayan difundido justo antes de la Cumbre de Copenhague todavía lo hace más sospechoso. Aunque de verdad existieran estas manipulaciones parece tan burda la instrumentalización del tema que el intento que no merece más comentarios.

Del articulo “Climagate o montaje negacionista”
Imagen de
MyComputer.Com


Como puede observarse el funcionamiento del sistema científico es bastante singular. La ciencia avanza mediante la controversia. Esto es algo que no parecen entender muchos periódicos (generalmente de forma interesada) que pretenden que la ciencia ofrezca respuestas que no puede ofrecer. En el mundo científico no existen “certezas” como tales sino “estados del arte” en momentos históricos específicos. La ciencia nunca podrá sustituir a la política en la toma de decisiones porque su finalidad no es la toma de decisiones. Como mucho, podrá orientar para que los políticos encuentren la decisión más adecuada suministrando datos que, a veces, son muy discutibles por el hecho de estar sometidos a controversia. El político habrá de tomar estos datos con las debidas precauciones sobre todo cuando se refieren a “qué ocurrirá”. Es decir, cuando se plantean escenarios de futuro. El problema en este caso es que, además del escenario científico, está el escenario mediático.

Los glaciares en retroceso, Glaciar Balmaceda (Chile)
Imagen de
Lui en Picassa


Los escenarios mediáticos a veces se suelen corresponder con intereses espúreos. La pregunta sería ¿qué intereses hay detrás de los que afirman que el cambio climático no es más que un montaje? En mi opinión son obvios: petroleras, burguesías confortablemente asentadas en sus niveles de consumo, países dominantes que pretenden seguir siéndolo o medios de comunicación (y comunicadores) a sueldo de los anteriores. En el lado contrario ¿Qué intereses defienden los que piensan que el cambio climático es posible y que sería bueno adoptar precauciones? Sinceramente no se me ocurren demasiados que parezcan convincentes. También sería razonable pensar que en un mundo muy cerrado como es el de la investigación científica, las cuestiones personales (despecho, reconocimiento, odio) pueden llegar a tener un papel importante a la hora de intervenir en las controversias y utilizar el sistema mediático para su propio beneficio, a pesar de que el tiempo generalmente termine por hacer justicia. Pienso que el Cambio Climático no es más que una parte (probablemente una de las más alarmantes para todos) del problema. Y el problema es que hemos entrado en un periodo de insostenibilidad en el planeta. Cerrar los ojos, aludir al catastrofismo, a los costes económicos de las medidas a tomar, etc., no conduce a nada. Lo más sensato, en períodos de crisis como el que vivimos, es trabajar pensando que nuestras acciones sean lo menos irreversibles que seamos capaces de conseguir, de forma que si nos equivocamos, sea posible recomponer lo estropeado.

sábado 21 de noviembre de 2009

A Illa das Esculturas, Pontevedra

Probablemente ni tan siquiera muchos gallegos sepan que la ciudad de Pontevedra cuenta con uno de los primeros proyectos que se realizaron en España de transformación permanente de un paisaje natural mediante procedimientos artísticos. El lugar es una isla fluvial situada en el río Lérez, a Illa do Cobo, que ahora se le conoce con el nombre de "Isla de las Esculturas". En el año 1999 se inauguró esta intervención cuya idea fue de Rosa Olivares y Xosé Antón Castro. El proyecto, enmarcado en el Xacobeo 99, pretendía dotar a esta isla de una serie de esculturas que invitaran al paseante al descanso y la reflexión. El acceso se realiza a través de puentes y pasarelas y, desde el punto de vista de la naturaleza es un lugar privilegiado, una auténtica “xunqueira” natural (juncal, lugar húmedo donde abundan los juncos) de siete hectáreas ya con interés de por sí, sin más aditamentos. Si a esto le añadimos las esculturas de Röckriem, Casás, Long, Holzer, Anselmo, Croft, Hamilton Finlay, Leiro, Graham, los Poirier, Velasco y Morris, la cosa es para emocionarse.


Estos artistas fueron invitados a realizar obras específicamente destinadas a la isla contextualizadas en el lugar y en la historia. La base era la piedra. Lo explica Xosé Antón Castro: “La idea que teníamos estaba muy relacionada con la piedra, piedra que es la base de todas las iglesias románicas que hay en Galicia, y con el camino, camino que une a Europa con nuestra tierra. Por otro lado, la piedra, material único de las doce esculturas de la isla, ha marcado la historia de Galicia hasta la actualidad. Verdaderamente existe un culto a la piedra”. Estas palabras de Castro me han recordado aquellos versos memorables de Celso Emilio Ferreiro (buen amigo de mi padre fue la primera persona que me invitó a dar una charla, recién terminada mi carrera, en el Ateneo de Madrid donde dirigía entonces el Aula de Cultura Gallega) en Longa noite de pedra:

O teito é de pedra. El techo es de piedra.
De pedra son os muros De piedra son los muros
i as tebras. y las tinieblas.
De pedra o chan De piedra el suelo
i as reixas. y las rejas.
As portas, Las puertas,
as cadeas, las cadenas,
o aire, el aire,
as fenestras, las ventanas,
as olladas, las miradas,
son de pedra. son de piedra.
Os corazós dos homes Los corazones de los hombres
que ao lonxe espreitan, que a lo lejos acechan,
feitos están están hechos
tamén también
de pedra. de piedra.
I eu, morrendo Y yo, muriendo
nesta longa noite en esta larga noche
de pedra. de piedra.

Perdón por la traducción (probablemente innecesaria, recomiendo leer el poema directamente en gallego), la he hecho a la vez que transcribía estos versos emocionantes para cualquier gallego. Al hablar de piedra por supuesto que estamos hablando esencialmente de granito aunque la pizarra también se utiliza en muchos lugares de Galicia. El caso es que doce escultores de talla internacional colocaron sus propuestas en la isla. La obra costó alrededor de los cien millones de las antiguas pesetas y se realizó en un plazo record de seis meses. Me gustaría hacer con todos vosotros un recorrido virtual por las esculturas siguiendo el itinerario que aparece en la figura de arriba.

Izquierda, “Cielo acortado”, Giovanni Anselmo
Derecha, “Xaminorio Xunquemenes Abay”, Enrique Velasco
De la página de la Asociación de la Isla

Empezamos por Giovanni Anselmo, miembro destacado del llamado Arte Povera. Nace en Borgofranco d`Ivrea (Italia) en el año 1934 y su escultura llamada “Ceo acurtado” es una columna de granito negro de Campo Lameiro de un metro y veinte centímetros que representa el espacio entre el cielo y la tierra, entre nosotros y la inmensidad. En su parte superior puede leerse “Cielo Acortado”. Responde a uno de sus planteamientos clásicos, la idea de medir lo infinito. Su columna simboliza que ha conseguido reducir la distancia entre el cielo y la tierra en un metro y veinte centímetros. Es decir, que ha sido capaz de medirla por “acortamiento”. Casi al lado de la columna, a mano derecha el artista pontevedrés Enrique Velasco construye “Camino de Juncos” (Xaminorio Xunquemenes Abay), al borde del río, dos caminos de granito rosa de Porriño elevados sobre el suelo. La obra nos habla de la unión de la piedra con la naturaleza representada por una línea de césped.

Estela rosa s/t, Ulrich Rückriem
De Turgalicia

Un poco más adelante, en el cruce de caminos, el alemán Ulrich Rückriem proyecta una columna de granito rosa rememorando las tradicionales gallegas. Y si tomamos por el sendero de la izquierda nos encontraremos, primero con el famoso “Laberinto de Pontevedra” de Robert Morris y ya casi llegando a la pasarela, a mano derecha la línea de piedras de Richard Long. Robert Morris (Kansas City, Estados Unidos, 1931) plantea un tema ya clásico en el land art como es el laberinto. “El laberinto de Pontevedra” de Morris recrea el petroglifo más antiguo de Europa: el laberinto de Mogor situado en Marín (Pontevedra).

Laberinto de Mogor, período del Bronce III
De Celtiberia.net

Tiene unos dos metros de altura y al ser bastante estrecho provoca en la persona que lo recorre una sensación agobiante que le hace desear llegar cuando antes a su centro. Cuando al fin consigue llegar, el deseado centro desaparece, resultando una experiencia parecida a los no-lugares de Smithson. Está realizado en granito recubierto por pizarra negra.

Laberinto de Pontevedra, Robert Morris
De Wikipedia Commons


A Richard Long tienen que conocerlo todos mis alumnos de paisaje porque ninguno se libra de ver la fotografía de “A Line Made by Walking”, pero también los lectores del blog que lo hayan leído desde el principio recordarán que en uno de los primeros artículos (El paisaje, intervenciones artísticas no destructivas) trataba también de este artista, figura capital del land art. A este artículo me remito para más amplios comentarios sobre su obra. Pues bien, Richard Long tiene también una línea en esta isla. “La línea de Pontevedra” está marcada con granito blanco. En realidad indica un sendero, el que la gente va formando al caminar a su lado pisando la hierba que crece. Tiene 37 metros y se divide en dos en parte de su longitud.

"Línea de Pontevedra", Richard Long
Estado actual (y en el recuadro cuando se inauguró)
De la Asociación de la Isla y de Telmo Martín

En la página web de la Asociación de la Isla de las Esculturas se recogen algunas de las notas de Long sobre la obra: “Un sendero es un lugar. También es un camino que va de un lugar a otro, de aquí hasta allí, y vuelve nuevamente. Cualquier lugar a lo largo de él es una parada. La percepción de su longitud depende de la velocidad del caminante, o de sus pasos, o de su dificultad. …/… Un sendero se hace por el movimiento, por las huellas acumuladas de los usuarios. …/… Alrededor del mundo en las diferentes culturas, los senderos están marcados de muy diferentes formas, con mojones, postes indicadores, puntos kilométricos, banderas de oración, altares, muros menai, y otras marcas sagradas o culturales”.

Casita s/t, José Pedro Crof, original (izquierda) y estado actual
De la Asociación de la Isla y de la Voz de Galicia

Siguiendo nuestro recorrido por la isla nos encontramos un poco más adelante con el volumen estilizado de una casita construida en granito gris de Mondariz por el artista portugués José Pedro Croft. Una construcción de 3,20 x 3 x 5,60 metros sin puertas ni ventanas que parece mezclarse con la naturaleza. Como puede verse en la imagen de la derecha (correspondiente al estado actual de la escultura) incluso una de las paredes se retuerce cediendo parte de su volumen a uno de los árboles que la rodean. Se crea así una cierta dialéctica entre la vida con sus ciclos y la permanencia de la edificación de granito.

Bancos de piedra s/t, de Jenny Holzer
De la Asociación de la Isla

Muy cerca, Jenny Holzer (Ohio, USA, 1950) coloca ocho bancos de piedra gris de Arcade grabados con diversas frases que, aparte de su uso normal como bancos (?) propician la meditación y la lectura. Holzer plantea una instalación parecida a la Mesa Picnic que el iraní Siah Armajani coloca en Huesca (otro día hablaremos del proyecto “Arte y Naturaleza” de Huesca). Esta doble utilidad de los objetos que destaca en ambos artistas debería ser un referente a la hora de buscar alternativas a las instalaciones artísticas. En los bancos podemos leer algunas frases (truismos, tópicos) como las siguientes: “Hay que vivir en armonía con la naturaleza”, “Deberías viajar ligero de equipaje”, “Algunas heridas nunca cicatrizan” o “Inevitablemente lo inalcanzable es atractivo”.

Truismos, Jenny Holzer
De Abanini en Flickr

A la izquierda del camino principal sale una senda que lleva a una pasarela de unión con la ciudad. Cruzando la pasarela, ya fuera de la isla, pero muy cerca, se encuentra una especie de jaula metálica dentro de la que se alojan tres bancos de piedra que rodean a un cerebro tallado en granito silvestre y colocado directamente encima del suelo. Los Poirier (Anne y Patrick) titulan su obra “Una Folie o Pequeño Paraíso para Pontevedra”. Aunque el titulo pueda parecer equívoco su obra trata de la Memoria, de su preservación.

“Una Folie…”, Anne y Patrick Poirier
De Tourgalicia

Según sus palabras: “Pues nosotros creemos que la Memoria y el conocimiento de las culturas es la base de todo entendimiento entre los seres y las sociedades. Que el desprecio y la destrucción de esta Memoria entraña todas las mentiras y todos los excesos. Que el odio y la violencia entre los pueblos, la intolerancia bajo sus formas más odiosas, provienen de la ignorancia o de la destrucción de la memoria cultural de los pueblos de la Tierra. Y nosotros debemos, con nuestros modestos medios, oponernos a esta amnesia y a esta destrucción generalizada…” Se suponía que esta jaula, con el tiempo se cubría con las enredaderas plantadas en su base, y que la memoria estaría allí, debajo de una naturaleza que es la memoria de Galicia. Pero…

Pirámide s/t, Dan Graham
De Wikipedia Commons

Volviendo a nuestro recorrido a lo largo del camino principal nos encontramos con una de las figuras emblemáticas de la isla, la pirámide de Dan Graham. El escultor norteamericano construye su pirámide de 1,90 x 1,90 x 1,80 metros en granito rosa de Porriño. Sus tradicionales espacios de cristal, de espejos o metálicos, son sustituidos aquí por vacíos. Esta escultura, resultado de la invitación que se le hizo al artista para que participara en el proyecto Porriño de la Bienal de Pontevedra de 1988, después de diversos avatares terminó aquí, en un lugar mucho más acorde con su simbolismo que en anteriores ubicaciones. A pesar de los cambios de material respecto a los que normalmente utiliza, continúa con su concepción minimalista (tan cercana al land art) y con su cariño por las formas triangulares.

“Los 36 justos”, Fernando Casás
De la Asociación de la Isla

Muy cerca, al otro lado del camino Fernando Casás coloca sus “36 justos”, 36 bloques de granito negro de Campo Lameiro que se refieren a la tradición hebrea de los 36 sacerdotes que, distribuidos por todo el mundo se encargan de mantener su equilibrio. Los bloques de granito, situados entre eucaliptos, sobresalen del suelo como muñones negros de árboles cortados no se sabe debido a qué catástrofe natural o humana.

“Petrarca”, Ian Hamilton Finlay
De la Asociación de la Isla

Nuestro recorrido termina. Ya muy cerca de la pasarela, a mano izquierda, Ian Hamilton coloca tres medallones de pizarra verde sobre los troncos de tres eucaliptos a más de cinco metros de altura. Su obra se llama “Petrarca”. Estos tres medallones, situados en un lugar escondido, me desconciertan. En ellos pueden leerse, grabados a mano, el nombre de Petrarca y unos números que se corresponden con tres sonetos de amor que el literato italiano escribió para Laura. Son versos que hablan de pasión y de soledad (Laura nunca le correspondió) y los grabados me recuerdan las inscripciones que los enamorados hacen en los troncos de los árboles (con o sin corazón atravesado por las flechas de Cupido, pero siempre con los nombres o las iniciales). Por más vueltas que le doy me siguen desconcertando porque no le veo el sentido en un lugar como este, y menos colgados de eucaliptos.

Casa Farnsworth, Mies van der Rohe
De Archi-Land

Ya saliendo del camino y tomando la pasarela que nos devuelve a la ciudad, en medio del río, una balsa de madera a modo de los cientos de bateas que pueblan las rías, sobre la que el gallego Francisco Leiro colocó un sillón de esquina y una estantería con dos quesos de tetilla. La balsa está anclada pero se mueve. La exposición de lo cotidiano en medio de la naturaleza me recuerda la casa Casa Farnsworth de Ludwig Mies van der Rohe aunque debo reconocer que la casa de la doctora de Chicago no se mueve y, sobre todo, no ha quedado sumergida por las aguas de ningún río.

“Saavedra. Zona de descanso”, Francisco Leiro
De Wikipedia Commons

Y es que el 7 de noviembre de 2008 la batea con la propuesta de Leiro que se llama “Saavedra. Zona de descanso” apareció volcada. Se supone que no fue debido a ningún acto de gamberrismo sino a la falta de cuidados de un lastre que soportaba 16 toneladas. Esta falta de mantenimiento y cuidados de a Illa do Cobo ha sido una constante desde que se colocaron en ella las esculturas. Un desastre cultural denunciado en numerosas ocasiones. Sin embargo parece que algo se mueve además de la batea. Aparte de algunos trabajos puntuales de acondicionamiento, en junio de este año el ayuntamiento anunció un ambicioso proyecto de recuperación de la isla al que dijo iba a destinar algo más de un millón y medio de euros. Mientras tanto a principios de este mes han empezado los trabajos más urgentes con cargo a los 150.000 euros que el Ayuntamiento recibió del Ministerio de Cultura. La verdad es que me cabe la duda de si esta limpieza que se está haciendo es exclusivamente para no perder la subvención. En cualquier caso se está haciendo. Dado que el millón y medio de euros anunciado en junio corre a cargo de los fondos de la Unión Europea es posible que en el plazo de un año la isla vuelva a ser lo que fue.

Trabajo de los Poirier abandonado y destrozado
De Telmo Martín

Sin embargo noticias como esta recogida del número correspondiente al día 29 del pasado mes de septiembre en la Voz de Galicia no invitan al optimismo (puede verse la imagen algo más arriba): “Identificado un menor por realizar un grafiti en la obra de José Pedro Croft en la Illa das Esculturas. Los agentes recibieron el aviso de que el adolescente, de catorce años de edad, se encontraba realizando pintadas en la casa de piedra diseñada por el artista portugués José Pedro Croft para el conjunto escultórico de la isla. Personados en la zona, el joven reconoció ser el dueño de un spray de color azul que coincidía con el grafiti y también se responsabilizó del dibujo. Al tratarse de un menor, tras su identificación se requirió la presencia de un representante legal y también de sus padres. Se da la circunstancia de que la casa diseñada por el artista portugués ya presentaba varios grafitis realizados con anterioridad. Tanto esta como otras obras del recinto, especialmente el laberinto de Robert Morris, reciben anualmente múltiples agresiones de este tipo”. Sucesos como el relatado arriba se podrían entender como participación ciudadana en el arte (o expresión artística popular) sino fuera porque, probablemente, el autor no lo había pensado así y esperaba algo de respeto a sus propuestas. A veces los grafiti son arte en estado puro (o contestación al "arte oficial") pero en una gran parte de casos, como lo atestiguan los nombres de los sujetos repetidos hasta la saciedad, no son más que muestra de un intento de reafirmar identidades todavía no demasiado maduras.

Estado en el que se encuentra el laberinto de Morris
De Telmo Martín

Cuando se inauguró la instalación de las esculturas en la isla (el 29 de julio de 1999) algunos propusieron vallar el recinto, pero los autores de la idea se negaron ya que pensaban que la gente se comportaría correctamente. Como estamos viendo esto no fue así y el estado en el que se encuentran en la actualidad las esculturas (y la isla en general, exceptuando los 150.000 euros que hay que gastar con toda rapidez) es de total abandono por parte de las autoridades. Dejadez que propicia actos vandálicos como los descritos. Son constantes las dificultades que tiene el arte urbano para sobrevivir, pero las condiciones excepcionales de la Isla de las Esculturas (casi en el mismo casco urbano, una naturaleza espléndida, la singularidad de ser una isla, el contar con un material artístico de primera fila, entre otras) deberían de propiciar su conservación. De todas formas el hecho de su escasa difusión, incluso en la propia Galicia no ha hecho conscientes a los pontevedreses del tesoro con el que cuentan. No sólo un tesoro cultural sino también un tesoro turístico claramente desaprovechado.

La pirámide de Dan Graham y su entorno
De Tourgalicia

Lo normal es que en los cascos de las ciudades los elementos de arte urbano se encuentren en ambientes muy antropizados (plazas, calles, jardines) y es difícil encontrar muestras de land art en ellos. Hay excepciones, como los Cubos de la Memoria de Ibarrola en el puerto de Llanes (pleno casco de la población) que mantienen una relación dialéctica evidente con el mar, pero, en general, es complicado encontrar ejemplos de este tipo. Por eso el proyecto de regeneración de la isla que anuncia el gobierno municipal me da un poco de miedo. Cualquier intento de urbanizar más esta isla fluvial que ha conseguido escapar a la cementación excesiva a pesar de formar parte de la ciudad de Pontevedra, parece un error. Es evidente que los elementos naturales del ámbito están, en parte, degradados y requieren una regeneración. Respecto a los culturales puede verse su estado en el material gráfico que acompaña el artículo y resulta urgente hacer algo (que no es sólo limpiar la maleza). Pero una vez conseguido, en el supuesto de que se haga bien, la dificultad está en mantenerlo. Para ello resulta imprescindible que los pontevedreses se den cuenta de la importancia que tiene y pongan en valor tanto sus aspectos naturales como culturales.

Paseo por la isla
De Nasiorey en Panoramio

Es imprescindible que este espacio se “active” (ya he escrito bastante sobre esta cuestión en otros sitios del blog relacionados con el espacio público) desarrollando en él tareas complementarias que posibiliten un uso no exclusivamente relacionado con el placer estético. También es importante una adecuada difusión de su existencia de forma que genere recursos para la ciudad. He querido dedicarle en estos momentos un artículo a este espacio ciertamente singular porque parece que existe un compromiso del ayuntamiento de empezar las obras de regeneración y de terminarlas más o menos en el plazo de un año. Espero que, para entonces, pueda ser visitado en condiciones y su visita satisfaga al paseante. También espero que se conserve y mantenga adecuadamente a partir de entonces y que, dentro de otros diez años, no tenga que volver a traer a este blog que es necesario volver a empezar.

La línea de piedras de Richard Long
Suplemento del Diario de Pontevedra

También propondría que en el comienzo del recorrido (supongo que se organizará un recorrido aunque sea indicativo) figuren los versos de Celso Emilio Ferreiro que he reproducido al comienzo, como prólogo imprescindible para que los no gallegos entiendan el significado de un elemento básico de nuestra cultura como es la piedra. Todavía con mayor motivo si se considera que la calle que el ayuntamiento ha dedicado a Celso Emilio es una de las que dan acceso a la Universidad y a la isla. Mi padre definió alguna vez O Carballiño como “navío de piedra anclado en un mar de pinos”. La piedra como referente está en el sustrato de este país y los autores de esta idea (Xosé Antón Castro y Rosa Olivares) acertaron plenamente con su propuesta. Confiemos en que nadie la estropee.